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Manuel Escobar
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Reflexión profesional

10 años de experiencia no valen nada si repites el mismo año 10 veces

Tener 10 años de experiencia ya no significa nada si has repetido el mismo año 10 veces.

En el sector de los datos, las finanzas y la operativa se cae con demasiada frecuencia en una trampa: confundir la antigüedad con el criterio.

El mercado está lleno de perfiles que dominan la última herramienta de moda, que hacen consultas en SQL en segundos o diseñan paneles visualmente impecables. Pero cuando les pides que interpreten qué significa un descuadre de márgenes para el negocio, se quedan en blanco.

La madurez profesional no se mide en el calendario, sino en cómo evoluciona tu perspectiva ante un problema:

  • El perfil técnico junior: se centra en el cómo. Su objetivo principal es que la herramienta funcione, el código no falle y el informe cuadre a tiempo.
  • El perfil intermedio: se enfoca en el tiempo. Empieza a automatizar procesos con Power Query o SQL porque entiende que "siempre lo hemos hecho así" es una pérdida de recursos.
  • El perfil senior estratégico: le importa el porqué. Sabe cuándo un dato no encaja, tiene la seguridad para hacer la pregunta incómoda a dirección y entiende el contexto del negocio más allá de la pantalla.

Las herramientas cambian, los softwares se actualizan y los lenguajes evolucionan. Lo único que nunca se devalúa es la capacidad de conectar el dato con la realidad operativa de la empresa.

Si en la última década no has cambiado tu forma de cuestionar los números y los procesos que te rodean, no estás acumulando experiencia; solo estás alargando la rutina.

¿Qué crees que pesa más hoy en día para considerar a alguien un perfil verdaderamente senior: su velocidad técnica o su comprensión del negocio?

¿Te ha hecho pensar en algo de tu día a día?